Sintomas del embarazo

. Yo creía en un primer momento que ellos (los del instituto) no tenían la culpa, pero qué cojones (con perdón). Han tenido desde julio, que salieron las plazas, para ver que éramos más de la cuenta y que algo fallaba. Y si no les ha dado la gana de mirar quién y cuántos venían, la semana anterior nos habíamos pasado el viernes; y si todavía no lo sabían y se enteraron el lunes, que nos hubieran avisado por teléfono porque a estas alturas por unas horas las vacantes Sintomas del embarazo volar. O, ya en las últimas, no hacernos tragar el pestiño de la presentación, el lavado de cerebros para entrar en la sociedad perfecta donde los tacos se penalizan con multa (como la malísima película de Stallone; esto último es una hipérbole :p). Porque no es lo mismo acercarte a la delegación a las diez y media que a la una. No es lo mismo. Mi compañero, por ejemplo, esas horas le han costado el Sintomas de embarazo ya no tiene acceso a entrar en la rueda para la asignación de grupos y de horarios. Y veremos yo.

Pero aquí acaba lo malo (supongo). Nos fuimos a la delegación en el coche de este chico; allí, el tal S., con quien comunicar resultaba en mi casi-instituto imposible, tras previo paso por un inspector de no sé qué, nos dijo que quedaban dos vacantes completas, aunque compartiendo ámbito. Mi compañero, anterior en la lista, se quedó con la plaza de Tres Cantos y yo con la de Algete. Pedí el teléfono y ya sé que tengo mañana claustro a las cuatro y cómo llegar en transporte público. Y colorín colorado, esta odisea ha terminado (aunque en esto de la Educacíón no hay finales, sino comienzos, pero eso ya será otro post…).