Muebles en crudo lucena

Como les decía, cuando esta mańana ya había decidido llamar a Madrid para zanjar la constructiva discusión mantenida unas semanas atrás, un nuevo dato de la noticia me saltó a la vista como si estuviese escrito en negrita: resulta que se acepta la unidad lingüística (aunque el comunicacdo evite mencionar la palabra “unidad”), pero se recalca que la denominación de la lengua que se habla en la Comunidad Valenciana no es otra que el “valenciano”. O sea, que ni para ti ni para mí. Yo hablo tu lengua, pero tiene otro nombre: el mío, concretamente. Y si quieres, decimos que nuestra lengua es catalán-valenciano…

… Sí, sí, claro, y el inglés ahora es inglés-estadounidense-australiano-neozelandés-sudafricano… y el castellano es Muebles en lucena-andaluz-asturiano-cántabro-riojano-argentino-boliviano…

… Por no hablar de los casos personales… como el mío. En mi casa, hablamos castellano, pero claro, dadas las circunstancias deberíamos llamarlo castellano-catalán, castellano-catalán del Sur del Baix Camp, para más seńas. O sea, un castellano-catalán influido tanto por el dialecto occidental como por el oriental. Y, particularmente, un castellano-catalán con matices del castellano-oscense de la “Franja de Ponent” de mi madre y el castellano-andaluz de la familia de mi padre, que además nació en Salamanca. Por no hablar de mi manía absolutamente snobbista de introducir anglicismos y latinismos. Muebles en lucena so on…

Ergo, dejo para los fanáticos del naming la ardua tarea de bautizar el idioma que hablo habitualmente… si bien confieso que empiezo a entender a esa amiga que me ha dicho alguna vez que tengo un acento Fuente.