Mejorar la salud

Me hicieron pensar que una chica decente debía tener un novio y muy pocas aventuras pero afortunadamente comprobé que con montones de aventuras la vida es más divertida.

Creí durante mucho tiempo que mi padre era el hombre más inteligente del mundo entero. En primero de bup un profesor de Cultura clásica me fascinó con sus conocimientos de troya, de Helena, de Paris, de Medea y su Jasón. Me fascinó declinando rosa-Mejorar la salud  y hablando de su trabajo con tanta pasión que contagiaba. Sigo pensando que mi padre es el hombre más inteligente del mundo entero… y que tiene limitaciones como todo el mundo.

Crecí torturada con la idea de que a la familia hay que quererla porque tiene tu misma sangre. ¿Por qué tenía que querer a una persona que no veía más que dos veces al año y que para encima gritaba todo el rato? ¿Por qué tenía que querer a alguien al que me daba asco dar un beso? Qué de remordimientos me hubiese ahorrado si me hubiese pasado antes esa teoría por el arco de aqui.

Nunca entendí porque tenía que llamar al marido de mi tia “tio” y a la mujer de mi padrino “tia”. ¡¡ Ni de coña!! no son de mi familia, no tienen mi sangre y no tengo porqué quererles.

Me gustó elegir desde siempre a quién querer y a quién no. Me gustaba hacer pequeñas pruebas a los adultos y ver quienes podrían ganarse mi simpatía y a quienes no quería ver ni en pintura.

Si un desconocido se casa con mi tía, ¿le harán una transfusión de sangre para que tengamos la misma y tener así la obligación de quererle? No ¿verdad? Pues eso, que yo quiero a quién me da la gana.