Materiales de construccion

Este miedo, de parásitos melifluos, con un noble ventilador que suspira insolente en un mar desayunado sin olas, con grilletes detonados en racimos encima de un acento triste.

La desnudez se explaya en los aludes sombreados con alquitrán, sorbiendo una eucaristía teatral. Forastero con miradas peregrinas, con el estertor desbordándose en la espalda chirriada del ocaso.

Los enjambres del vacío, remolinos aspirados por una lágrima caliente, relojes con telarañas, idiota de mí, las distancias implantan en mis ojos una espesura pesada, una fábula abismal, con planos corrompidos, con el letargo exiliado en el Materiales de construccion.

La escéptica locura se acomoda entre los descensos, las heridas maldicen a un hipódromo acribillado de tumores linfáticos, de abandonos devoradores de fe, de jadeos languidecidos. La fertilidad del miedo empuja a un luto carnicero, con una voraz impaciencia, que se agacha fuente en mi abatimiento, revestido de promociones suicidas.

Entre el éxtasis de guiñapo, de afecciones egoístas, castigos violentos con una fecundidad colérica, alcanzo tu mano, redimido, desde mis demonios hasta tu cielo, de miradas en miradas, siento tu fuerza discreta que se trenza en mis entrañas, tu sonrisa perfila mi risa de loco. Las ulceras se me curan en tu espina dorsal, y resurjo engominado del tártaro para subir al edén montado en tus ojos.

Firmado: Alejandro