Desesperación e indignación

Hay que joderse!!! Resulta ser que para que una persona recupere la vida, sus fuerzas y dar con la solución a una enfermedad totalmente desconocida tienes que ser millonaria. Sí, así es, y es lo que nos está haciendo ver la puta seguridad social, y los putos médicos del supuesto hospital tan bueno como dicen que es el “Gregorio Marañón”, ja ja ja, me río yo de todos esos hijos de la gran puta.

Llevamos cuatro años luchando por dar con algo que tiene mi madre en el estómago, supuestamente creían que los dolores lumbares, vómitos biliares (aunque no coma nada), hinchazón de tripa, bultos y pérdida de peso considerable, pudieran ser por piedras que tenía en la vesícula. Decidieron quitárselas y hacerla una biopsia (rajándola de arriba a bajo toda la tripa) porque habían visto que tiene una masa pegada a la pared del estómago que obstruye también las tripas que las tiene todas como enredadas, ahí es ná. La mandaron a casa después de la operación pero siguió igual, otra vez para el hospital, allí la ponían suero y a volvían a nutrir y otra vez para casa. Así pues unas ocho veces de ingreso y no dan con lo que tienen. Obstrucción si, y una masa también si, pero que no se puede operar, o mejor dicho por el cirujano, -Si fuera usted familiar mío, yo que he sido quien la he operado y sé como está su estómago, no le operaría.

Por fin dieron con una solución, usted es celíaca (intolerancia al gluten), sí, ella ha dejado de comer cosas que lo contengan y sigue igual, bebe líquido y se le producen bultitos en toda la tripa y acaba por vomitar. Es verano y con el calor y tanto vómito está casi desnutrida y totalmente desesperada, por estar un día bien y cuatro no.

Decidimos ir a un médico de paga, que ha operado al cantante Rafael, Rocío Jurado, toreros importantes etc. La visita ya cuesta 40.000 de las antiguas pesetas, pero todo sea por que dé con una solución. Este hombre atiende en una sala con habitaciones a diez pacientes a la vez, llega a uno le pregunta algo y se va a otro y así, a mi madre la tubo hora y cuarto esperando sentada en una camilla, hasta que mi hermano le dijo, mire yo tengo que irme de viaje y tengo las maletas facturadas, así que haga el favor de atender a mi madre que para algo está aquí.

¿La solución al problema? Operarla hay que operarla porque la obstrucción que tiene puede estallar y producirla algo serio. El coste, dos millones van para las manos de este señor, luego paga el anestesista, los medios e instancia del hospital y medicamentos varios. Pongámosle un total de unos siete millones de pesetas. De lo cual, nosotros no llegamos ni al kilo oiga.

¿Indignación? Sí y mucha. ¿Por qué? Pues porque si quiero que mi madre esté bien ya puedo prostituirme, robar un banco, o robar bolsos a diestro y siniestro. También porque no entiendo como dicen que los mejores médicos están en el “Gregorio Marañón” y no dan con la solución a algo que un médico a dado con tan solo mirar unas radiografías y leer un historial. Y sí, a mi madre se la puede operar, sea mas fácil o complicada la operación pero es operable. ¿Denunciar? Sí, a este paso hasta voy a llamar a la televisión para que vean que bien trabajan las personas a las cuales pagamos con nuestro sudor de frente.

De momento tenemos una esperanza, gracias a una conocida y muy buena amistad de mi madre, puede que la opere este señor y esté en el hospital sin que nos cueste ni un céntimo.

Ahora solo nos falta rezar y vivir con esta esperanza antes de que llegue su última hora, porque su pérdida de peso cada vez es mayor, ha pasado de sus 92 Kg. a poco mas de 40 Kg.

Unos besotes