Cuentos infantiles

Y si, mi jardín cada vez en más y más grande, pero no me importa. Recuerdo un blog que leí hace unos días , en el que Amanda escribía que es ser una PUTA, pues igual alguien debería animarse un día a escribir que es ser INFIEL.
Al final, todo esto no es más que un medio para decirle a quien ya se lo dije ayer, que lo que tenemos está por encima de personas, de una o de varias, lo que tenemos es un sentimiento y a los dos nos encanta, por ello voy a seguir disfrutando como hasta ahora lo he hecho.
Acabo con una sonrisa, que tú ya sabes para quien es, e imagino tu cara con otra para mí!!

P.D. El escritor de este blog se hace totalmente responsable de las opiniones aparecidas en el.

Cambio este último fin de semana por cualquier otro, ya sea de derribo, de segunda mano o que necesite reforma.
Joder, aún no sé como he sobrevivido, y encima no tengo claro que no vaya a padecer secuelas. Ha sido ese fin de semana que empieza genial, se va complicando, se complica más, se lía del todo, y el domingo a las 2 de la madrugada está a punto de hacer que saltes por la ventana.
Y mira que empezó bien, confirmación de entrevista para la oferta de curro, rato perfecto con persona estupenda que me aporta cosas muy interesantes y divertidas a la vez…., pero empieza a ponerse gris, bronca con la misma persona de siempre en el momento más inoportuno, en ese mismo momento sensación de pánico, ¿qué ocurrirá si cambio de trabajo?, ¿estás seguro de lo que vas a hacer?, ¿a dónde te vas?, ¿quién son esa empresa?, ¿qué hacen?……
Intentas agarrarte a esas manos que siempre te sacan de problemas, pero no puedes, esas manos están “ocupadas” sacando (o metiendo) otras cosas, intentas buscar manos nuevas, tampoco es posible, cada un@ las ocupa en lo que le pide el cuerpo…….
Mi sensación de agobio aumenta, consigo dormir pasadas las cuatro de la mañana, y a las ocho mis queridos gatos deciden que ya es hora de levantarse. Joder con la independencia que dan los gatos!! Debe ser en otros momentos, pero los míos los dejé sin testículos, pero el cabrón del veterinario les dejó olvidado un despertador a cada uno, son como un reloj de precisión suiza. Cuando llega su momento no dejan de insistir hasta que haces acto de presencia, eso si, a los 39 segundos vuelven a su independencia, joder con el reino animal!!
No creáis que acaba aquí el día, ni de coña, a lo largo de la mañana del sábado, desencuentros con “ella”, mensajes asesinos que buscan las partes bajas de ambos, que si yo, que si tu……llega el silencio, y con el la comida. Intento que la siesta me haga olvidar, pero empiezo a soñar con la entrevista, me despierto sudando, con ganas de mandarlo todo a la mierda o de ser capaz de darme cuenta que lo que pasará el viernes lo quería yo.