Colchon viscoelastico

Hay corazas que no permites que se rompan, pero a veces, se rompen sin más. Me alegro de que así sea, me alegro de que se haya producido. Ya no puedo dar marcha atrás, es demasiado azul el que ven mis ojos, es demasiado arcoiris, es demasiada alegría. Y ahora ya no he de arrancar hierba del cesped, solo he de impregnarme de ese verde, ese color tan bonito que evoca la más potente de las esperanzas.

Y sí, siento esperanza, siento alegría, siento un manto transparente en mí, la opacidad se ha diluido y ha dejado pasar luz, blanca luz, brillante luz, celeste luz, luz azul, una variedad cromática solo equiparable a la diversidad de matices y sensaciones que ahora mismo Fuente.

Y quiero tumbarme, ahora mismo, en esa hierba, en ese manto, en esas flores, en esos prados, en esos bosques, en cascadas cristalinas de sonrisas, en lagos de una profundidad armoniosa, en senderos cubiertos de rojo, con pétalos que dibujan un camino lleno de color. Y quiero fundirte al mirarte, y sentirte al alejarme, y unirme a ti al acercarme y pedirte con silencios lo que nadie es capaz de escucharme. Y no dejaré que nada perturbe al todo, porque la nada y el todo no se llevan bien, me quedo con el todo, porque deseo ese todo, porque anhelo la totalidad de ti, de mi, de nosotros.